En instalaciones donde se manipulan hidrocarburos o gases inflamables —como refinerías, plantas químicas o terminales logísticas— cada equipo que gira, bombea o comprime es mucho más que una pieza funcional: es un nodo crítico de seguridad y continuidad operativa. Este es especialmente el caso de los compresores industriales que operan en zonas clasificadas como ATEX 2 o Class I, Division 2, Groups C-D, T4 en Estados Unidos.
Aunque a menudo invisibles, estos equipos son esenciales: suministran aire comprimido a válvulas, procesos neumáticos, sistemas de limpieza o instrumentación. Sin ellos, se detiene la planta. Pero en atmósferas potencialmente explosivas, su fallo puede implicar riesgos mayores: desde paradas no planificadas hasta incidentes de seguridad.






