En una planta industrial cualquiera, un fallo mecánico puede ser un problema de producción.
En una zona clasificada ATEX o Class I, Division 2, puede ser una amenaza para la seguridad, la continuidad operativa… e incluso la reputación corporativa.
Por eso, los responsables de mantenimiento más experimentados en estos entornos no se limitan a reaccionar: piensan como ingenieros, operan como estrategas y previenen como expertos en riesgo.
Este artículo recoge las prácticas que marcan la diferencia en los entornos donde no hay margen para el error.





